El Cabildo tramita la declaración de la ermita de San Juan de Guía como BIC

El inmueble, que se hizo en 1690, se quiere catalogar como monumento por su valor arquitectónico e histórico

Por M. Pino Pérez//

El Cabildo de Gran Canaria tramita la declaración de la ermita de San Juan, ubicada en Guía, como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento. Desde el pasado mes de marzo, el Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico emitió un informe favorable a la incoación del procedimiento para proteger este inmueble, que se levantó en 1.690 en la Montañeta.

Junto a la catalogación de esta edificación como monumento por su valor arquitectónico, histórico, artístico y social, que incluye una pequeña plaza de acceso, también se delimita todo el entorno en el que se localiza una antigua casa de dos plantas de altura, y una cueva o alpendre vinculada al uso agrícola de esas parcelas.

En la actualidad, la ermita que fue fundada por Juan de Vitoria y Vélez de Guevara, capitán y regidor de la isla, alcalde de Guía, y alcaide del Castillo de San Pedro de Las Palmas de Gran Canaria, y su mujer María del Pino Acosta Luján, que encargan su construcción tras obtener en 1.687 la licencia episcopal, se encuentra en un estado de deterioro debido a la falta de conservación, y además ha sido objeto de diversos actos vandálicos . Esto significa que es necesario llevar a cabo una obra de restauración de todo el inmueble para garantizar su mantenimiento.

Este inmueble es testimonio de la arquitectura de la época y de la sociedad, lo que se refleja en su sencilla construcción de muros de carga y cubiertas inclinadas realizados en madera siguiendo las pautas del estilo mudéjar, y con una pequeña plaza que la rodea y se adapta a las curvas del terreno. Para visitar esta obra arquitectónica hay que atravesar un camino pedregoso al que se llega desde el casco de Guía, por la GC-70, que permite acceder hasta un promontorio rocoso desde el que se contemplan la Montaña, las zonas urbanas de Gáldar, Guía, sus vegas y medianías.

Planta de una sola nave

La ermita es de planta rectangular, de una sola nave, y tiene una superficie construida de 68 metros cuadrados. Su interior es austero, con paredes enjalbegadas y pavimento de cemento fratasado que forma cuadrículas, y un escalón separa el altar del resto de la nave.

Con acceso escalonado, el inmueble se eleva un metro sobre la cota de la plaza y se apoya sobre un suelo rocoso. En su frontis presenta un acceso con arco de medio punto con jambas en cantería, una puerta de tablones de madera, y sillares en las esquinas, mientras que en el lateral derecho tiene una espadaña con campana.

Se conserva la pila de agua bendita anclada a la pared, pieza de cantería finamente labrada con elementos decorativos, vegetales, volutas, con remate en cruz, y con características similares aunque más elaborada, a la que hay en la ermita de San Sebastián de Guía, que data de 1.528.

La ermita de San Juan fue objeto de intervención en las primeras décadas del siglo XX. En la estructura de cubierta se distinguen distintos formatos de maderas, y la existencia de tirantes metálicos de refuerzo. La cubierta presenta también un acabado actual con losetas cerámicas planas, una hilera de tejas en la cumbrera, y un alero de borde a modo de cornisa.

Vinculación agrícola

Entre los motivos que justifican la declaración de la ermita de San Juan como BIC en la categoría de monumento, los técnicos destacan que el edificio es un elemento representativo de la sociedad de finales del XVII , cuyos importantes propietarios tenían una fuerte vinculación agrícola, y también la población vivía de este sector que en ese momento estaba en expansión. Explican como para los fundadores, la construcción de esta emblemática obra arquitectónica, con capellanía y patronato, conlleva prestigio social en la comunidad, y es una muestra de su estatus social y económico, y de la mentalidad religiosa de la época. También el inmueble vincula para siempre a los Vitoria y Vélez de Guevara con la historia del lugar.

Asimismo, señalan como con esta ermita aparece un nuevo topónimo en Guía, San Juan, caserío que con el pasado de los años se convirtió en un núcleo importante de población. El inmueble llega a alcanzar un profundo arraigo entre la gente de este lugar y de esta municipio del norte de Gran Canaria que perdura en el tiempo, y donde la advocación a San Juan Bautista reúne a los vecinos cada 24 de junio. Esta construcción religiosa ha sido un punto clave en el territorio durante más de 325 años, tanto para la actividad social como religiosa, lo que la ha convertido en un hito territorial en Guía.

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