Vivencias de nuestra gente n° 41: un premio a la natalidad

*Autor: José Juan Jorge Vega.*
Esta pequeña historia le ocurrió, allá por los años sesenta del pasado siglo, a un pariente de mi esposa que vivía en uno de los barrios de mi noroeste, y fue ella misma quien me lo contó. Voy a utilizar un nombre ficticio por si acaso a algún familiar no le agrade la publicación de esta vivencia
En aquella época, cuando en España se había instalado la dictadura del General Franco, se había instituido un premio a la natalidad que se daba todos los años a aquel matrimonio que tuviera más hijos y que estuvieran vivos. Maestro Antonio había enviudado cuando tenía once hijos. Se casó de nuevo y tuvo otros seis más, por tanto tuvo en total diecisiete hijos y todos vivitos y coleando. Los mayores trabajaban ya y contribuían lógicamente al mantenimiento de la enorme prole. Malvivían en una casa que les quedaba pequeña por todas partes.
Maestro Antonio se entera de la existencia de ese premio a la natalidad y se decide a optar al mismo enviando toda la documentación exigida a Madrid. Su sorpresa y alegría fue enorme cuando le contestan que había sido elegido para el premio de ese año. El premio no era ninguna tontería, pues consistía en la construcción de una casa en el pueblo, y a ser posible en la misma zona donde vivían, en la que pudieran vivir cómodamente toda la familia.
Como es lógico se aprovechaba la ocasión para dar el máximo de publicidad al Régimen y a Franco. Así que a maestro Antonio le hicieron entrevistas tanto en la radio como en la prensa y en la televisión que estaba recién llegada a canarias.
La televisión entonces era en blanco y negro y emitía solo unas pocas horas al día. La entrevista que le hicieron a Maestro Antonio se emitió en la hora de más audiencia y se la hizo una guapa señorita. La entrevista se desarrolló de la siguiente manera:
Lo primero que hace la entrevistadora es leer el curriculum de maestro Antonio y además explica de donde era y donde vivía y el número de hijos que había tenido. A continuación le pregunta:
*Don Antonio, así que ha tenido usted nada más y nada menos que diecisiete hijos. Y, dígame, todos esos hijos los ha tenido usted con la misma?.*
Maestro Antonio que estaba algo nervioso ante tantas luces y cámaras enfocándole, y al tiempo que le da vueltas al cachorro que tenía en las manos, le contesta con esa medía sonrisa socarrona de la gente de nuestros pueblos: *Con la misma si, señorita. pero con dos mujeres distintas.*
La pobre chica no sabía dónde meterse. No sabía si reírse o acabar con la entrevista. Desde luego se puso muy nerviosa y los colores no se le vieron porque la televisión era en blanco y negro, pero seguro que se le subieron.
Y poco más dio de sí la entrevista. No se atrevió a preguntar nada más.

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