Un año de tu partida, Marisol

Un año, y parece que fue ayer cuando nos dejaste, cuando la sorpresa de tu muerte sacudió tristemente nuestra alma, nuestra vida. El tiempo vuela y recuerdo un salmo que dice: “ …Mil años pasan pronto, pasan como el día de ayer, pasan como unas horas de la noche

Otra primavera, como la que te fuiste, en la que el canto de los pájaros llevan un aire de melancolía y tristeza, en la que las flores tímidamente asoman sus maravillosos colores, en la que los campos no quieren despertar, faltas tú. Y, de nuevo mi vida se interroga y lanza un por qué al Creador, huye de la gente y, la soledad es mi compañera. Otra vez pasa por mi vida el trago amargo de la separación de mis hermanos, otra vez siento la rabia, el dolor y la impotencia mezclados en mis entrañas . otra vez siento a tanta gente cerca de mí y de los míos brindándonos consuelo y esperanza, mitigando nuestro dolor.

Marisol, mi hermana, tu vida fue generosa, derrochó mucho amor en la familia, en los alumnos y vecinos, en los amigos. Por eso el Señor te ha abierto la puerta del Cielo y te ha invitado a vivir la felicidad eterna. Es verdad, siento tu ausencia en el recuerdo y en el trajín de cada día. Ya no oigo tu voz ,ya no siento tus pasos, ni te veo entrar en casa con la sonrisa que traías cada día. Sólo este vacío lo cubren tus nietos más pequeños con sus juegos y su corretear por cada rincón de la casa. Ellos me ayudan a descubrir de nuevo tu presencia protectora, una presencia que me llena de paz, una presencia que descubro en la vida y en el trabajo de tus hijos, una presencia que me devuelve, poco a poco, la esperanza. Así, aunque cada noche, cuando las sombras nos cubre y el silencio suple el bullicio de día, miro las fotos de todos los que se me han ido y, las lágrimas son mis compañeras. Es en ese momento cuando elevo mi oración a Padre Dios, pidiendo que descansen felices y agradeciendo sus vidas, pidiéndoles que nos echen una mano y nos acompañen, para volver a coger cada día la antorcha de la luz y la esperanza, para hacer de esta vida sementera del amor.

Marisol, mi hermana, sigue animando nuestro camino, sigue hablándonos del Cielo en los sueños y en la realidad. Sigue con tu esposo surcando el mar del amor que Dios un día les regaló. Vive compartiendo con los nuestros la eternidad. Descansen en paz y que nuestra Virgen de Guía les siga arropando bajo su manto.

Por todo esto, volveré a cantar el Amor y la Esperanza, volveré a cantar los caminos de la Paz. El tiempo parece que se para en estos momentos, la vida es fugaz, pero sobre todo es maravillosa, cuando el recuerdo doloroso de los nuestros se convierte en esperanza. Gracias, Señor, porque creo en la Resurrección y porque te empeñas en alentar nuestras vidas. En la vida y en la muerte somos tuyos, Señor.

Tu hermana Gloria

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