Guía desde el exterior: la mirada de Elena

Una entrevista de la Revista digital Ciudad de Guía

Un día llegó para quedarse. Entonces dejó de mirar la ciudad desde fuera y pasó a ser parte indisoluble de su paisaje. Mirar siempre nos obliga al doble esfuerzo de ver y reflexionar sobre lo observado. Mirar no es limitarse a percibir pasivamente las cosas, sino adentrarse en ellas, percibir su vida escondida, sus latidos, sus posibilidades. Elena entró en la ciudad con una mirada limpia. Así es Guía a través de los ojos de esta  técnico superior en Proyectos urbanísticos y Topografía, reconvertida ahora en una experimentada y reconocida monitora de pilates.

 

¿Recuerdas la primera impresión que tuviste de Guía?

Sí. Yo vivía aún en Telde cuando empecé a trabajar aquí. Me parecía que Guía estaba lejísimo de todo y de todos. Además, para ser honesta, pensé que era el pueblo más aburrido del mundo. Venía, trabajaba y me iba otra vez. No me importaba si terminaba a las cinco o a las diez. Yo volvía a mi casa. Reconozco que me costó mucho adaptarme.

 

¿Aburrido? ¿Por qué?

Yo llegué y tuve la impresión de que no había nada. Ningún sitio donde ir a tomarte una copa, ninguna tienda; por las tardes casi no se veía gente en la calle. Me preguntaba por qué las personas que vivían aquí habían elegido este sitio para vivir. Yo venía del bullicio y de lugares con mucha oferta de ocio. Esto era demasiado tranquilo para mi.

 

¿Cuáles eran las diferencias que tenía Guía con el lugar en el que residías entonces?

Principalmente los servicios.  Vivía a diez minutos de centros comerciales y grandes supermercados. Además de playas de arena y largas avenidas para caminar. Cuando te crías en una ciudad es a eso a lo que te acostumbras, aunque envidio la infancia que tuvieron ustedes en plazas, barrancos y montañas. Eso, en la ciudad, es impensable.

¿Ha cambiado tu visión de Guía desde entonces?

Sí, mucho. Aun faltándole algo de vida, es un lugar perfecto para criar a mis hijos.

Tranquilo, seguro, crecen con las amistades del colegio, de la plaza, salen de casa y tienen su cole, su escuela de música, su parque. Yo tenía que invertir cuarenta minutos en guagua para ir a mis actividades o al colegio. Además, el aire es diferente. Es campo, no hay humos. Tienes costa y montaña. Me siento una privilegiada.

 

Desde tu punto de vista, Elena, ¿cuáles son los principales problemas que tiene esta ciudad?

No he vivido aquí siempre, y mi opinión se basa en lo que veo y he escuchado de personas que se han criado aquí. Tengo la impresión de que es un pueblo que se ha estancado en un modelo que funcionó hace años, pero que ya no. Antes posiblemente la gente participaba más, era más activa. Ahora son siempre los mismos los que vamos a las diferentes actividades.  Entiendo que si algo no funciona, debería cambiarse. A mí me encantaría que mis hijos en un futuro no tuvieran que salir de aquí para poder divertirse y después coger un coche para regresar. ¿Se ha convertido en un pueblo dormitorio? No lo creo.  Se debería explotar más, dar paso a la gente joven, a que opine, a que se mueva. Creo que Guía se merece una oportunidad para cambiar su imagen de aburrida.

 

Esa reflexión que haces la compartimos muchos. Esta ciudad es como si viviera prisionera en el pasado que fue, en el que fue feliz, y que sueña con volver a serlo en el futuro pero que no sabe cómo.

Exacto. Eso es lo que me transmite la gente que vive aquí. Esto siempre se ha hecho así, dicen con resignación. Y, evidentemente, no significa que esté bien o funcione ya. Vive mucha gente joven con otros puntos de vista y otra manera de ver las cosas. Eso sin contar que, como en mi caso, viene gente de fuera que no está condicionada por las costumbres de Guía y ven las cosas desde otro punto de vista.

 

Hablas de que se debería explotar más la ciudad. ¿Qué posibilidades le ves a Guía?

A mí, Guía me parece como un pueblo virgen, como una construcción a medio hacer o un lienzo a medias. Así que hay mucho por hacer aquí. Es evidente que la gente que ha vivido aquí siempre no concibe al pueblo como un lugar donde venir a dormir. Aquí había vida. Me han dicho que había un mercadillo espectacular. ¿Cómo es posible que ya no exista? ¿Cómo es posible que los ciudadanos de Guía, a los que se les hincha el pecho hablando de su pueblo y de su pasado, hayan permitido esto? Algo que me llamó mucho la atención cuando preguntaba por qué se ha permitido este retroceso, es que todos me contestaban que los propios ciudadanos no participan, que nadie hace nada por cambiarlo. ¿Por qué esa resignación?

Me encantaría pasear por las calles y encontrarme una terraza abierta en uno de estos majestuosos patios que tienen aquí, y tomarme un vino y una tapita de queso, con velas en la mesa y un cantautor amenizando la velada. Este pueblo se presta mucho a eso. A ofrecer oportunidades para que su gente no tenga que coger un coche y hacer lo mismo pero en la capital. Menos mal que ya hay quien ha empezado a moverse un poco y proponen iniciativas de ese estilo.  Por otra parte, es una pena ver todas esas casas antiguas vendiéndose o dejándose caer. Es horrible. Tienen un patrimonio hermoso, es la historia del pueblo. Lo que daría yo por poder ver todas esas casas por dentro y así imaginármelas en su apogeo.

 

¿Y cómo es la ciudad que deseas para tus hijos?

Yo quiero creer que Guía despega en algún momento. Que alguien da un puñetazo en la mesa y dice hasta aquí llegamos. Yo quiero una ciudad con servicios para todas las edades y para toda clase de personas. No sólo para unos cuantos. Un sitio tranquilo, pero con movimiento. Un lugar de referencia para visitar en cualquier época del año. Que la gente decida venir a pasar el día aquí como lo hacen con Tejeda, Teror o San Mateo. Encanto le sobra, desde luego.

 

¿Qué es lo más que te gusta de Guía?

Me gusta mucho su arquitectura. Es espectacular. Uno de los pueblos más bonitos que tenemos en esta isla. Sin duda. Pasear por sus calles de noche es todo un lujo.

 

Tienes tu trabajo en plena ciudad histórica. ¿Te condiciona la ubicación tus posibilidades de desarrollo profesional?

El único problema que encuentro, es el espacio. No hay suficiente aparcamiento. De eso se quejan constantemente mis alumnas. Las vueltas y vueltas que da uno para aparcar. Sólo eso. Me siento afortunada por estar donde estoy. No lo cambio.

 

Si tuvieras que recomendar algún rincón de Guía, algún espacio concreto que a ti te guste especialmente, ¿cuál elegirías?

Recuerdo, cuando ya me instalé aquí definitivamente, llamar a mis amigas para que subieran a visitarme. ¿Dónde las llevaba? A pasear por las calles, a la plaza, a caminar por adoquines. Lo recuerdo con cariño porque ese fue el momento en que me di cuenta de que este sería mi hogar.

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