75 años de la parroquia de La Atalaya de Guía

– *El obispo Antonio Pildain firmó su creación en 1943 y su sucesor, Infantes Florido, bendijo en 1971 el templo diseñado por el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre*
– *El Ayuntamiento de la época cedió gratuitamente a la Diócesis un solar de 1.406 metros cuadrados para la construcción de la nueva iglesia bajo la advocación de San Pedro*
Francisco Díaz y Sergio Aguiar*
El barrio más poblado del municipio guiense, La Atalaya, (3.165 habitantes, según el último censo conocido), conmemora el 75 aniversario de la creación de su parroquia, bajo la advocación del apóstol San Pedro. La efeméride se produce marcada en el recuerdo por las intervenciones de tres personajes relevantes: el obispo Antonio Pildain Zapiain, como firmante de la creación, su sucesor Infantes Florido, que asumió la bendición del templo en 1971, y el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre, autor del proyecto para su construcción posterior.
La Atalaya de Guía ha sido un barrio cuya población fue creciendo desde mediados del siglo XIX paulatinamente. En 1865 Pedro de Olive publica el “Diccionario Estadístico-Administrativo de las Islas Canarias” y en el mismo señala que La Atalaya esun caserío que dista de la ciudad 1 km 300 metros y lo componen 11 edificios de un piso y 6 chozas u hogares habitados por 16 vecinos, 64 almas. El termino vecino hace alusión a unidades familiares y el de alma a habitantes.
En 1915 se denominaba “Aldea de La Atalaya” y tenía 297 habitantes. Cinco años más tarde, en 1920, ya cuenta con una población de derecho de 364. Y en 1940 tiene un censo de 1.647 habitantes, con 289 casas de un piso y cuatro de dos plantas. En veinte años la población aumentó en 1.325 habitantes.
Y con el incremento de población ésta fue demandando nuevos servicios, entre ellos disponer de una iglesia propia, hecho sobre el que hubo en la década de los años 20 del pasado siglo un intento tal y como señala el periódico LA PROVINCIA en el mes de junio de 1927, al informar de la celebración de las fiestas de San Pedro y San Pablo en La Atalaya de Guía de Gran Canaria. Adelantaba que “el día 29, a las 10 se trasladarán todos los vecinos a Guía casco en cuya Iglesia Parroquial se celebrará una función en honor de dichos Santos, por no estar construida hasta ahora en el barrio la ermita que tienen en proyecto”.
Será al año siguiente, como anunciaba oportunamente también LA PROVINCIA el 26 de junio de 1928, cuando los residentes en La Atalaya emprenden, con el protocolo adecuado para la ocasión, la tan ansiada ermita del barrio: “ A las 5 tendrá lugar el acto de colocar la primera piedra de la ermita que en honor a San Pedro y San Pablo quieren construir aquellos vecinos, secundados por el Iltre. Ayuntamiento y varios señores propietarios que han donado importantes cantidades, asistiendo a tan solemne momento todas las autoridades civiles y eclesiásticas de esta Ciudad”.
En la actualidad poco se sabe acerca de la ubicación exacta donde se fijó esta primera piedra, aunque gracias a un plano fechado en octubre de 1.935 y conservado en el Ayuntamiento de Guía nos podemos hacer una idea del emplazamiento que iba a tener la ermita dentro del barrio, en la manzana comprendida entre las calles San Martín de Porres y Filipinas.
*NACIMIENTO DE LA PARROQUIA Y PRIMEROS REGISTROS VECINALES*
Será el obispo Antonio Pildain y Zapiain el que el 17 de marzo de 1943 suscribe el decreto de erección de la nueva parroquiacon la denominación de “Parroquia de San Pedro”. Según un documento firmado por el sacerdote Enrique Báez Báez, los feligreses adscritos a ella eran entonces “1.846 almas” de los pagos de Becerril, La Atalaya, Llanos de Parra y Tarazona.
El primer bautizo que se realizó en la nueva parroquia de San Pedro fue el de la niña María del Pino de San Pedro Saavedra Herrera, el 28 de marzo de 1.943, el mismo día que entraba en vigor el decreto de erección. La primera defunción que se registró dentro de los libros parroquiales fue la de don José Castellano Castellano el día 23 de mayo de 1943. Y el primer matrimonio certificado el de Manuel Bolaños Aguiar y Ángeles Santana Martín, acontecido el 19 de mayo de 1943 a las ocho de la noche.
Desde su fundación en 1943 fueron diversas las sedes que tuvo la parroquia. La casa de Reyita Miranda (frente al pilar); el salón ubicado detrás de la casa de María Rivero Luzardo en la calle 2 de Mayo, que también se utilizó como escuela; el salón de Panchito Castellano y Antonia Moreno, en la calle Párroco Martín Morales, que se empleó mientras duraron las misiones; en la casa de Carmita Lucío García, en el local que posteriormente se convirtió en la mercería de su hija Lucía; el almacén de Luis Aguiar, excepto los domingos que tocaba zafra y el almacén estaba ocupado, entonces la misa pasaba a celebrarse en el grupo escolar viejo; y, finalmente, la sacristía también sirvió como iglesia provisional hasta que el templo parroquial reunió las condiciones necesarias para realizar las celebraciones. De hecho los oficios litúrgicos dominicales comenzaron en el interior del templo cuando aún no contaba con baldosas en el suelo ni cubiertas de cemento y cal sus paredes, según recuerdan hoy los mayores del lugar.
*BRUNO QUINTANA, IMPULSOR DE LA OBRA CON LOS VECINOS*
A partir del año 1946 el sacerdote Bruno Quintana y titular de la Parroquia de Santa María de Guía, iniciará las gestiones ante el Ayuntamiento para que este ceda al Obispado un solar para construir el templo parroquial de San Pedro. Al año siguiente, en 1.947, aún no han dado comienzo las obras de construcción de la iglesia y un grupo de 40 vecinos presenta una instancia al Consistorio en la que solicitan se aplane y se acote el perímetro de la plaza donde se proyecta la iglesia parroquial, alegando que el barrio carece de un lugar adecuado para su esparcimiento y celebración de festejos populares. La solicitud se aprobó en pleno por unanimidad. Este mismo año se presenta otra petición en el ayuntamiento por Bruno Quintana en la que demanda un crédito de 15.000 pesetas para que el contratista de las obras, Luis Aguiar Benítez, pueda iniciar las obras de la iglesia de La Atalaya, que quedó pendiente de estudio.
Para hacer realidad la nueva parroquia, se encarga en 1949 el proyecto al reputado Miguel Martín Fernández de la Torre, figura fundamental para la historia de la arquitectura española del periodo racionalista, autor de vario edificios públicos en Las Palmas de Gran Canaria. Entre los más destacados, la sede del antiguo Instituto Nacional de Previsión, el perteneciente al Cine Cuyás de la época, y el Cabildo Insular en la calle Bravo Murillo. De 1951 a 1952 se tramita y se consigue la cesión gratuita de un solar de 1.406 metros cuadrados por parte del ayuntamiento a la Diócesis para la construcción de la iglesia.
Aparte de las ayudas que se recibieron por parte de las instituciones, muchos fueron los vecinos que recaudaron fondos de las formas más dispares para sufragar los gastos de construcción. Las obras continuaron durante la década de los 60 hasta que finalmente se acondicionó el interior, se colocaron las baldosas del suelo y se dotó a la iglesia de la suntuosidad necesaria.
A finales de los años 50, cuando todavía seguían en marcha las obras de construcción del templo, el barrio se engalanó para honrar la visita del obispo Antonio Pildain. En el mes de julio de 1956 también se recibió al gobernador civil, Honorato Martín Cobos, que inauguró entre otras obras el asfaltado del camino de La Atalaya, el depósito de aguas residuales e hizo entrega de las 96 viviendas del denominado “Grupo Luján Pérez”, que contó con una inversión de 5.769.325,02 pesetas y que son conocidas popularmente como “Casas Baratas”. Aprovechó su estancia para conocer el estado de las obras de la iglesia de San Pedro.
En 1.960 durante los actos con motivo de la festividad del Pilar se organizó una gran tómbola durante todo el día cuya recaudación fue destinada a la campaña pro-construcción del templo parroquial, como quedó reflejado en el programa de entonces.
Los trabajos de edeficación del templo se extendieron durante la primera mitad de la década de los 60, y sobre todo, consistió en el acondicionamiento del interior, y dotar a la iglesia de la suntuosidad sacra necesaria.
*BENDICION DEL TEMPLO POR INFANTES FLORIDO* El domingo 11 de julio de 1.971 el obispo de la diócesis de Canarias, José Antonio Infantes Florido (que luego lo sería de Córdoba, en cuya histórica mezquita fue enterrado tras su fallecimiento), bendijo con carácter solemne el templo de La Atalaya. A la entrada del barrio fue recibido por una multitud a los acordes musicales de la banda de cornetas y tambores. Le dieron la bienvenida el alcalde Ignacio Arencibia Miranda, la corporación municipal y una representación del clero parroquial del Noroeste con el titular de La Atalaya a la cabeza, José Santana Arencibia, uno de los párrocos más queridos por sus feligreses, que desarrollaría su labor pastoral años después en la iglesia de la villa de Agüimes.
La comitiva de Infantes Florido llegó a pie hasta la iglesia, donde procedió a la bendición de la misma y a continuación oficó la misa. El acto finalizó con un refrigerio y allí mismo se anunció la inmediata construcción de la casa y el salón parroquial.
Dos años después, en 1.973, aún no se había construido y desde la parroquia se abordó una campaña de recaudación para financiar estas obras, para la que incluso se diseñaron carteles que se colgaron por todo el barrio.
A mediados de la década de los 80 el templo parroquial sufrió su última reforma, hasta tener el aspecto que aún conserva en la actualidad.
Amplia es la relación de sacerdotes que han estado al frente de la parroquia, tras su creación y puesta en marcha, desde 1.943 hasta la actualidad. Por ella han desfilado Bruno Quintana Quintana, Manuel Báez Báez, José Santana Arencibia, Manuel Rivero Rivero, Martín García Álamo, Higinio Guerra Arencibia, Cristóbal Díaz Rodríguez; Fernando Quintana Quintana; Blas Sosa García; Gonzalo Fernández Parrilla; José Reyes Molina; José Rodríguez Díaz; José Díaz Alemán, Juan Jesús García Morales, Juan Carlos Medina Medina, José Luis Cabrera Gil, Norberto Medina Díaz y Carlos María Marrero Moreno.
Todos ellos han dejado su impronta particular en el barrio, y aquellos que han ejercido el ministerio sacerdotal desde el 13 de diciembre de 1990 han sido responsables también de dos parroquias anejas a la de San Pedro: la de María Auxiliadora en el antiguo Colegio de los Salesianos, y la de San Pablo Apóstol en Becerri
———————- *Francisco Díaz Guerra es conservador-restaurador de obras de Arte, y Sergio Aguiar Castellano, archivero municipal de Guía.
(Texto publicado en el periódico LA PROVINCIA-Diario de Las Palmas el domingo 17 de junio de 2018)

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