Vivencia de nuestra gente n° 35: Don Manuel y el barbero chismoso.

*José Juan Jorge Vega // *Yo, como tantas otras personas de Guia, tengo muchos amigos y conocidos en Gáldar, pues aparte de visitarla con frecuencia en mi juventud, me casé con una chica de esa ciudad y estuve viviendo algún tiempo en ella. Uno de esos amigos me contó esta vivencia que les voy a relatar, y algunas otras, y además es primo de uno de los protagonistas, Don Manuel.
Conocí personalmente a los dos protagonistas de esta, creo, simpática historia, aunque no fui amigo de ninguno de ellos.
Don Manuel nació, vivió y murió en Gáldar. Y falleció no hace muchos años cuando aún era un hombre que estaba entero. Era una persona seria, respetable y gozaba de una buena posición económica, pues era propietario de una buena finca de plataneras situada dentro del término municipal de su ciudad.
Don Manuel tenía también un buen sentido del humor y le gustaba echarse sus chistes y gastar alguna que otra broma cuando se sentía a gusto y en buena compañía. Y eso ocurría, generalmente, cuando se estaba echando algún whisky con los amigos.
Esta vivencia que voy a contarles ocurrió en una barbería de su pueblo a la que él solía ir a pelarse.
El barbero era un buen profesional; pero tenía un defecto que lo perdía: Era de lo más chismoso que se puedan imaginar. Hasta tal punto que tenía una serie de espejos orientados hacia la calle para no perderse detalle de quién pasara mientras estaba arreglando a algún cliente. Lo suyo era una pura obsesión. Lo peor era que la obsesión no sólo era conocer el chisme, sino que tenía que contarlo. Y claro, a quien se la iba a contar si se pasaba todo el día en su barbería?, pues al pobre cliente mientras lo pelaba o afeitaba, susurrándole al oído. Es como si tuvieras un abejorro pegado a la oreja. Muy molesto. Y como al cliente de turno le fastidiaba decirle que no quería saber de historias de nadie, pues se aguantaba el marrón y muchos de ellos salían de la barbería con un terrible dolor de cabeza.
Pero como para haber mundo tiene que haber de todo, había quien se acercaba a la barbería solo para conocer los chismes del pueblo. Se decía que no había quien estuviera más informado que él en toda Gáldar.
Pues bien un día entra don Manuel a la Barbería para pelarse y después de dar las buenas horas y de preguntar cuantos tenía delante, se sienta y coge el periódico para entretenerse mientras esperaba su turno.
Cuando por fin le toca el turno el barbero le dice: “Don Manuel, cuando usted quiera se puede sentar que ya le llegó su turno”. Don Manuel, que ya estaba cansado de esperar y se había leído hasta los anuncios del periódico, se sienta en el cómodo sillón. El barbero le pone el clásico cubre pelos y cuando ya lo tiene debidamente colocado le pregunta:
– Como quiere que lo pele don Manuel.
– Don Manuel se le queda mirando un instante y le contesta con su voz grave y pausada: CALLA’ITO.
El barbero se quedo paralizado. !No se lo podía creer!.
!Con la de chismes que le tenía preparados a Don Manuel!.
Los clientes que se hallaban en el local en ese momento no paraban de reírse.
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