La Guerra Civil obliga a Mr. Leacock a abandonar Gran Canaria

El bando franquista lo tenía fichado por su ideología marxista y capaz de facilitar armas a los “rojos”

Sergio Aguiar Castellano  //

El 2 de agosto de 1936 comenzó el exilio de la familia Leacock, cuando se ven obligados a abandonar Gran Canaria, a raíz de la detención de David J. Leacock y su segunda esposa, Florence Elizabeth, y del inicio de diversos expedientes, multas y sanciones contra él y su propiedad.

La realidad es que la persecución a la que fue sometido Mr. Leacock fue muy sutil por parte de los militares golpistas y estuvo plagada de subterfugios, según se desprende de la documentación conservada en archivos militares españoles y en archivos británicos, especialmente en el “The National Archives”, fondo del Foreing Office. En primer lugar, su libertad tuvo que pagarla, camuflándose la misma como un donativo que este hacía a las autoridades militares.

No sólo se le impone una multa de 25.000 pesetas, sino que se le obliga a poner al frente de sus negocios a un ciudadano español, si bien tenía un apoderado inglés Mr. Federico Ernesto Clark. Al respecto se queja ante el Ministerio de Asuntos Exteriores británico: “Tuve que dejar un poder de representación de la administración de mi negocio a un sujeto español aprobado por las autoridades militares. Me vi obligado a estar de acuerdo con esto y nosotros salimos de la isla con sólo la ropa”.

En ese momento, según informa Leacock, tiene en posesión 432 fanegadas de tierras, 48 kilómetros de tuberías, estanques y presas y estaciones de bombeos de agua. Indica además que las ganancias de su empresa en 1935 ascendieron a casi 10 mil libras esterlinas, siendo sus cuentas auditadas por una firma del Instituto de Contadores Públicos de Inglaterra.

Se inicia así un largo exilio que duró 27 años, ya que no sería hasta el año 1.963 cuando Mr. Leacock vuelva a pisar Gran Canaria.

Llama la atención que en su memorándum afirma que “a pesar de todos los problemas de mano de obra local en los últimos años hemos estado libres de los mismos”.

En 1.986, en los Coloquios de Historia Canario-Americana, los historiadores J. Alcaráz. A. Anaya y S. Millares, en un estudio sobre extranjeros y la Guerra Civil, dan a conocer un informe policial fechado el 3 de febrero de 1953, que se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas en el que textualmente se especifica: “D. David J. Leacok, de 62 años. El filiado fue obligado a salir de nuestro territorio en los primeros días del Glorioso Movimiento Nacional por orden de las autoridades militares, como elemento indeseable y protector de los afiliados a los diferentes partidos de carácter marxista, así como perceptor de armas para los rojos.”

La familia Leacock viajó en primer lugar a Inglaterra, donde el día 13 de agosto de 1936 presenta ante el Ministerio de Asuntos Exteriores una denuncia por los atropellos sufridos en Gran Canaria. En el expediente abierto por el Foreing Office, a raíz de la denuncia de Leacock, hay anotaciones manuscritas que indican “sus simpatías políticas son con la izquierda (…) El resultado de esta acción de su parte es que ha incurrido en la enemistad de los otros grandes propietarios en Canaria”.

En febrero de 1937 la familia viaja a los Estados Unidos donde vivirán algunos años. Allí, en 1941, Mr. Leacock entra en contacto con “Indiscuo, Inc. American Committee in Aid of Chinese Industrial Cooperatives”.Indusco, Inc., era una organización surgida con el propósito de crear un movimiento cooperativo industrial chino que perseguía reemplazar las industrias que habían sido destruidas o ocupadas por los japoneses y proporcionar trabajo a los cincuenta millones de refugiados de la zona de guerra. Para ello Indusco propició en los Estados Unidos un departamento técnico dirigido por David J. Leacock, en el que trabajaron destacados ingenieros y técnicos estadounidenses con el propósito de solucionar los problemas planteados en las instalaciones de las cooperativas chinas.

Posteriormente, Mr. Leacock a finales 1944 comienza una nueva etapa laboral, esta vez trabajando en “UNRRA” Administración de las Naciones Unidas para el Auxilio y la Rehabilitación o Administración de las Naciones Unidas para el Socorro y la Reconstrucción (UNRRA, por las siglas en inglés de United Nations Relief and Rehabilitation Administration) que era una institución de las Naciones Unidas. Su principal función era la asistencia en la repatriación de las personas desplazadas por la Segunda Guerra Mundial. Leacock trabajó especialmente en ese periodo en la antigua Yugoeslavia donde fue representante de la ONU hasta 1948.

Continuó trabajando en la ONU en Ginebra (Suiza) hasta junio de 1952, desempeñando tareas como asesor de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, CEPE (UNECE o ECE en inglés) organismo que se estableció en 1947 para promocionar la cooperación económica entre sus Estados Miembros. Es una de las cinco comisiones regionales bajo la dirección administrativa de las sedes de las Naciones Unidas. Tiene 56 Estados Miembros, e informa al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC). Además de los países europeos, incluye a EE.UU., Canadá, Israel, Turquía y las repúblicas de Asia central. La sede del secretariado de la UNECE está situada en Ginebra.

Mr. Leacock trabajó en el área de servicios públicos, construcción, minería, maquinaria agrícola y metalúrgica. Una de las tareas específicas realizadas fue recopilar información sobre las necesidades y disponibilidades de los soportes de mantenimiento de los vehículos de motor y examinar los medios para facilitar su adquisición por parte de los gobiernos integrados en la CEPE.

Además en la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa destacó por sus trabajos en la búsqueda de métodos para aumentar la producción y distribución de penicilina. De tal manera que participaba en el Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud, como especialista en equipamientos, industrias y materiales de base, pues hay que recordar que era ingeniero industrial por la Universidad de Cambridge.

En 1.952, a la edad de 62 años (había nacido en Madeira en 1.890) se jubila, pero tendrá que pasar todavía más de una década para que pueda volver a Gran Canaria (anhelo que hará realidad en el año 1.963), donde permanecerá hasta su fallecimiento, ocurrido en el 22 de abril de 1.980 a la edad de 90 años, siendo enterrado en el cementerio de La Atalaya de Guía de Gran Canaria.

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*Publicado en La Provincia

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