El arraigo histórico de San Roque

Sergio Aguiar Castellano  //

Según la tradición, San Roque, cuya festividad celebramos el pasado día 16 en varias localidades canarias, entre otras Guía, nació en Montpellier (Francia) hacia el año 1295. Fue un peregrino que se desplazó a Roma. Recorrió Italia y se dedicó a curar los enfermos infectados de la peste, por lo que inmediatamente se le identificó como santo protector ante la enfermedad y toda clase de epidemias. Su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos y, ante la desaparición de las mismas, reconocían la ayuda del santo, por lo que se le nombraba patrón de la localidad.

Aparece representado en las artes plásticas vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Melampo (el de los pies negros).

Cuenta la historia que un día al sentirse enfermo se retiró a una cueva, para no contagiar a los demás y allí lo descubrió Melampo que le lamía las llagas y le llevaba cada jornada una rosca de pan.

Su devoción se extendió por Europa muy rápidamente a partir del siglo XV y en Canarias pasó exactamente lo mismo. Son muchos los pueblos que conservan ermitas con su nombre o su patrono es San Roque. Es el caso de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con una de ellas que se remonta también a las primeras décadas del siglo XVI.

El municipio de Firgas tiene como patrono a San Roque, Tínajo en Lanzarote conserva una ermita y en Tenerife existe otra en La Laguna y en Garachico. También entre Valsequillo y Telde encontramos el valle de San Roque, y así otros muchos lugares.

Las ermitas de estas advocaciones suelen encontrarse en las entradas de los pueblos, para que el santo evitara la entrada de las epidemias. Y ese es el caso de Guía. Su ermita se construyó en una de las entradas del pueblo, la que comunicaba con las medianías. Curiosamente en otra de las entradas principales se construyó igualmente una ermita bajo la advocación de San Sebastián, un santo también de los denominados taumaturgos protector de las epidemias.

Según el cronista oficial de Guía, don Pedro González Sosa, la ermita de San Roque fue fundada por el vecino Juan Díaz el Viejo, y si bien no se sabe la fecha exacta de su construcción, ya se tienen noticias de que en el año 1525 se produjo la venta de una casa en la se señala por linderos “dos acequias que están cerca de la ermita del Señor San Roque”. Por tanto San Roque está consolidado en las primeras décadas del siglo XVI como topónimo y con el paso de los años su nombre estará ligado a otros edificios, caso del Cementerio de San Roque y el Hospital de San Roque, ambos en la ciudad guiense.

En el aspecto religioso se puede afirmar que fue un santo muy arraigado en la sociedad canaria del momento, de tal manera que en Guía se fundó una Cofradía, de la que se conserva a partir de 1663 y hasta finales del siglo XIX sus libros, en los que los mayordomos anotaban las cuentas de la misma.

El edificio de la ermita sufrió a lo largo de los siglos importantes obras. En 1899 el concejal Cayetano Padrón propone al pleno del Ayuntamiento de Guía “que al estar la ermita de san Roque en estado completo de ruina siendo su derrumbe eminente y teniendo en cuenta que pos sus costados bajan y suben la mayoría de los habitantes de los barrios altos de las jurisdicción, el ayuntamiento proceda a su derribo para evitar alguna desgracia “.

En el año 1900 se formó una junta vecinal para recabar fondo para la construcción de una nueva ermita, pero ya sabe aquello de que las cosas de palacio van despacio. Casi tres años más tarde, en mayo de 1903, el periódico Diario de Las Palmas publicaba que “otro proyecto es demoler la casi arruinada ermita de San Roque sita en el casco de la ciudad y reconstruirla, pero convirtiéndola en un templo más esbelto y espacioso, con acuerdo a planos gratuitamente levantados por don Julián Cirilo Moreno. Ya está el expediente terminado y en poder del digno párroco de esta ciudad el despacho favorable de nuestro excelentísimo prelado quien a su vez ha concedido indulgencias a todos los que con sus limosnas o trabajo material contribuyeren a levantar de nuevo la iglesia ?.Don Manuel González Martín (sería años más tarde presidente del Cabildo de Gran Canaria) hijo de Guía y vecino de Las Palmas de Gran Canaria encabeza la suscripción con 1875 pesetas”.

Las obras duraron varios años, se desarrollaron a un ritmo lento de acuerdo al dinero que se iba recaudando. Y todo indica que fue así pues el periódico Diario de Las Palmas publica de nuevo el día 3 de agosto de 1905, es decir cinco años después, que “el día 16, actual fiesta de San Roque, se inaugurará en la ciudad de Guía la nueva ermita dedicada a este santo cuyas obras tocan ya a su fin”

Desde entonces este edificio alberga al copatrono de Guía, con una imagen nueva del santo. La antigua imagen se conserva en el camarín de la Virgen de Guía.

El barrio de San Roque

Guía surge como núcleo poblacional a fines del siglo XV e inicios de la siguiente centuria, pero como ha indicado el historiador Pedro Quintana Andrés, no se articula urbanamente hasta mediados del siglo XVII, en que nos encontramos con una Villa dividida en dos barrios surgidos en los alrededores de sendos centros religiosos: la ermita de Santa María de Guía y la ermita de San Roque, y que en documentos públicos serán situadas y denominadas en la Villa de Arriba y la Villa de Abajo. Incluso en alguna documentación se encuentran referencias a una Villa de enmedio.

En la denominada “Villa de arriba”, emplazada alrededor de la ermita de San Roque, se localizan varios cercados genéricamente llamados Llanos de San Roque, que daban paso a las salidas hacia las zonas altas a través de la Cuesta de Caraballo, espacio en el que se ubicaban parcelas de notable rendimiento destinadas al cereal y que limitó la expansión de San Roque.

Será una zona en la que se asentarán numerosas familias de artesanos, pequeños propietarios o jornaleros. A comienzos del siglo XVIII las principales calles de la población estaban casi formadas en su totalidad, los nombres de las mismas no están consolidados y su toponimia es muy cambiante.

En el siglo XIX la reforma fiscal de Alejandro Mon, y los Amillaramientos de 1845, que tuvieron vigencia en la segunda mitad del mismo siglo, se intenta una primera aproximación al conocimiento de la producción y la renta que generan los bienes inmuebles, con objeto de calcular el líquido imponible que constituye la unidad de aplicación del sistema contributivo.

En el caso del municipio de Guía de Gran Canaria queda constancia documental de un Expediente sobre numeración de casas y formación del nomenclátor de estadística de las mismas. Año 1859, lo que da pie a una información detallada de la situación de los inmuebles existentes en el municipio, constatándose que “en el campo” existían un importante número de “cuevas habitación”.

En el caso de San Roque según dicho informe existen 42 viviendas, de que 38 están habitadas. El casco de la ciudad sumaba un total de 358, de las que 303 permanecía habitadas. Realmente la primera gran transformación urbanística del núcleo guiense de San Roque se produce a partir de 1966 del pasado siglo cuando se construyen los Grupos Tirma, con lo que además se incrementa su población considerablemente. Veinte años más tarde se construirán los pisos conocidos popularmente como Las Malvinas. Y el gran boom urbanístico fue en los años 90 cuando se edifica toda la zona del callejón del Molino y alrededores del viejo cementerio de San Roque. Y en dirección al hospital de San Roque.

Las primeras fuentes

En el año 1893 se proyecta la construcción de dos fuentes públicas. Una en la plaza de San Roque y otra en la plaza principal de la ciudad. Estaba previsto que la piedra de sillería se sacara de las Canteras de Valerón situadas a unos seis kilómetros del casco en la Cuesta de Silva. El presupuesto total de la obra del proyecto de 1893 ascendía a la cantidad de 13.995,09 pesetas. Como el proceso de ejecución de las fuentes fue alargándose en el tiempo, debido principalmente a la falta de recurso económicos, se retoma la idea seis años más tarde, y en el pleno municipal celebrado el 13 de agosto de 1899 se acuerda “se modifique el proyecto facultativo redactado por el ayudante de obras públicas D. Julián Cirilo Moreno, ajustándolo a las circunstancias y necesidades de la población…”. De tal manera que realiza un nuevo proyecto, en el que las diferencias, con respecto al primero son bastantes escasas. Nuevamente comienza el procedimiento administrativo a caminar, con la exposición pública para posibles alegaciones, etc. En la prensa escrita de la época encontramos la primera referencia a este proyecto en el periódico Diario de Las Palmas de 13 de septiembre de 1902. El rotativo informa que: “En Guía han comenzado las obras para proveer de aguas potables en abundancia a aquella ciudad. Los trabajos costarán algunos miles de pesetas. En el centro de la plaza principal se construirá una hermosa fuente.”

A los ocho meses del comienzo de las obras el mismo periódico Diario de Las Palmas, de fecha 15 de mayo de 1903, confirma que “la gestión municipal y la iniciativa particular unidas, están llevando a cabo buenos proyectos en la localidad. Ya se están construyendo dos pilares, uno en la plaza de San Roque y otro en la de la Constitución, así como la acequia para la tubería de hierro que ha de servir de conducción del agua, viene ya muy cerca de la población. Esos dos pilares se inaugurarán en las fiestas de Agosto del año corriente”. No obstante, ambas fuentes desaparecieron en los años veinte del pasado siglo.

Cementerio de San Roque

Sería en marzo de 1781, cuando Carlos III encargó al Consejo de Castilla, en una real orden de 24 de marzo de 1781, que debatiera y encontrara la manera de resolver el problema de los cadáveres sepultados en las iglesias, pues ya se había dado el caso de tener que desmontar el tejado de alguna por los muchos cadáveres enterrados en los templos con el consiguiente fedor intolerable y más de una muerte por las epidemias creadas.

El rey Carlos III, una vez estudiado el informe del Consejo de Castilla, mandó restablecer el uso de cementerios ventilados para el enterramiento de los cadáveres por Real Cédula del 3 de abril de 1787. Sin embargo la Real Cédula no fue llevada a la práctica, como tampoco lo sería un nuevo intento promovido por el rey Carlos IV en 1799. Pero en el año 1804 este asunto adquiría de nuevo relevancia y sería a partir de entonces motivo de una profusa legislación. Años después, José Bonaparte, en 1809, mandó enérgica y terminantemente que se establecieran cementerios en todo el Reino y no se permitiera en absoluto, enterrar a nadie dentro de las iglesias, ni siquiera a los individuos pertenecientes a cualquier comunidad religiosa, por privilegiados que fueran.

Por tal motivo fue creado, entre 1814 y 1815, el cementerio guiense de San Roque, cuya fachada es obra del imaginero local Luján Pérez. Según algunos investigadores de la tradición oral, este destacado hijo ilustre de Guía, que murió el 15 de diciembre de 1815, fue la segunda persona enterrada en el nuevo recinto.

Destacamos su portada arquitectónica, de orden clásico en obra de cantería roja, con una puerta de madera enrejada en arco rebajado y rematado con una cornisa curva, a cuyos lados sobresalían dos almenas en punta de diamante simétricas.

Estuvo abierto hasta el 21 de septiembre de 1934, año en que se cerró por no reunir las condiciones necesarias para los enterramientos, además de que se hacía pequeño dado el crecimiento de la población guiense, por lo que fue trasladado al actual cementerio de La Atalaya, dónde también se habían realizado enterramientos con anterioridad a la construcción del de San Roque, como se comprueba en el archivo par

Estamos ante un cementerio en el que no solo se enterraba a los vecinos de Guía, sino también a los muertos en accidente o circunstancias no claras, de los municipios más lejanos pertenecientes al Partido Judicial de Guía. Para ello se disponía en la trasera de la Ermita de San Roque un cuarto mortuorio, que todavía existe, que se usaba como sala de autopsias. Abandonado y casi ruinoso, fue demolido el 15 de enero de 1992, con polémica vecinal.

El hospital, un emblema

Si bien los primeros pasos que se dieron para la creación de un hospital emblemático en el municipio de Guía fueron en 1914, por parte del que fuera Consejero del Cabildo Insular de Gran Canaria, natural de Guía, don Santiago González Martín, no será hasta 1915 en que la idea y proyecto será llevado a la práctica.

En sesión de 20 de enero de 1915 el Cabildo Insular de G.C. aprobó un dictamen de la comisión de beneficencia, modificando a petición del consejero D. Santiago González Martín, el anterior con respecto al pliego de condiciones del concurso de alquiler de una casa en Guía para la instalación del Hospital de San Roque.

Examinadas las propuestas presentadas para ubicar el nuevo hospital, el Cabildo Insular en sesión de 19 de abril de 1915, acuerda adjudicar el alquiler a don Manuel Bautista Aguiar, aceptando su casa en la calle del Agua número 9 y 11 de gobierno, con la condición de que realice algunas reformas y comenzando el arrendamiento a partir del 1 de julio de 1915.

Para el mobiliario necesario del hospital, el consejero del Cabildo, nacido en Guía don Santiago González Martín realiza una suscripción popular, recaudando 3.135 pesetas ( La Provincia y Diario de Las Palmas 1-06-1915). Don José Blanco Hernández, que a la sazón sería director del Hospital de San Roque durante 43 años ininterrumpidos (1915-1958), comenta en un artículo publicado en el periódico El Eco de Canarias de fecha 31-12-1971, que: “Procedente de Firgas, llegué a la culta ciudad de Guía de Gran Canaria, con las fogatas de la víspera de San Juan del año 1915, para ocupar el cargo de Médico titular y preparar la inauguración del Hospital de San Roque, entonces en embrión y dirigirlo más tarde”. También por medio de don José Blanco Hernández (artículo publicado en El Eco de Canarias 18-01-1972) sabemos que el Hospital de San Roque de Guía fue inaugurado de manera oficial el 1 de octubre de 1915.

Años más tarde, el 16 de agosto de 1924, se colocará la primera piedra del nuevo edificio del Hospital de San Roque situado en el lugar denominado Carne de Agua,-Cuesta de Caraballo, cuyas obras duraron varios años, siendo inaugurado el 3 de febrero de 1929.En los años 60 el Cabildo Insular de Gran Canaria acometió una importante reestructuración. Posteriormente a partir de los años 90 del pasado siglo el hospital ha pasado por diversas vicisitudes, hasta llegar a la actualidad.

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